Los primeros movimientos a realizar al liberarse esta zona serán:
Traslado de las instalaciones de mayoristas y otros operadores relacionados con la pesca hacia espacios disponibles en los Muelles del Este y Centenario, que no se desafectarán al menos en una primera fase.
Realización de catas en el área del Castillo de San Diego para comprobar si quedan restos arqueológicos en el subsuelo, ya que eso podría obligar a realizar modificaciones en la distribución del viario, de las zonas construidas o de las vías ferroviarias que permanecen en Porto Aberto.
Con anterioridad a cualquier movimiento de tierras deben hacerse prospecciones arqueológicas puesto que este muelle se creó rellenando sobre la Pena dos Xudeus, empleado como cementerio judío en la edad media (una lápida proveniente de este enclave y datada en el siglo XI se encuentra en el Museo Arqueológico Nacional, número de inventario 50717), y además la toponimia de la zona podría indicar la existencia de asentamientos castreños en el área.
En el caso de que los Muelles Petrolero y San Diego no se desafecten simultáneamente, será necesario conservar el cierre existente alrededor de las instalaciones de Repsol para mantener la separación y el control de acceso a la zona con usos portuarios de manera temporal. La liberación de los terrenos ocupados por la estación ferroviaria de San Diego dependerá del traslado de todos los tráficos portuarios que se transportan en tren, y por lo tanto de la construcción del ramal ferroviario al Puerto Exterior.
Todas las edificaciones que queden sin uso futuro deben demolerse. Al despejar las áreas arboladas del Parque Central y del Parque do Castelo se procederá a la plantación de todos los árboles que están allí previstos, para que así vayan creciendo y tengan ya un cierto porte cuando se creen los parques. Además con esta pequeña operación se logra suavizar el aspecto de toda esta zona mientras se mantenga sin construir.
En este momento también se puede comenzar a habilitar la Lonja del Gran Sol y los almacenes de mayoristas para la creación de la Plataforma de Investigación e Innovación Marítimo Pesquera (PIIMP) y preparar el Campo da Feira.
Algunas naves de San Diego, las que se encuentren en mejores condiciones, o tengan una distribución interior más adecuada para su uso futuro, no se derribarán sino que se mantienen como propiedad municipal. Se pretende incentivar el desarrollo de posibles usos espontáneos que irán orientando la transformación de la zona. En función de su utilidad y necesidad, estos usos se podrán oficializar más adelante en otros locales más adecuados para así poder eliminar las naves según avance la reforma. Se realizará una reforma mínima y se pintarán en diferentes colores, de modo que quedará una gran explanada de hormigón con la nave azul, la nave naranja, etc, repartidas de manera dispersa.
Los espacios intermedios serán principalmente de hormigón, un pavimento de muy bajo mantenimiento, que servirá de lienzo para crear una gran obra de arte. Se levantará la capa de pavimento siguiendo un diseño determinado, se acondicionará el suelo si es necesario y se rellenará el espacio con plantas resistentes y de bajo mantenimiento, empleando especies adecuadas para métodos de biorremediación, con el fin de reducir la presencia de posibles contaminantes en el subsuelo. Se obtendrá un enorme dibujo elaborado con trazos verdes (o grises y rojizos), visible desde el aire y en aplicaciones de internet de fotografías por satélite.
Varias de estas naves se cederán a asociaciones ciudadanas, organizaciones sin ánimo de lucro y diferentes colectivos para emplearlas como sede social y realizar distintas actividades previa aprobación municipal. La cesión sin embargo no será gratuita, tendrá un coste simbólico con el fin de recordar que sólo es un préstamo mientras no se haya completado la transformación. Cada organismo deberá hacerse cargo del mantenimiento de las instalaciones que utiliza, limpiar la superficie exterior que le corresponda y asegurarse de que la vegetación de esa área se encuentre en perfecto estado. De este modo el ayuntamiento cede locales a organizaciones que se comprometan a su cuidado, en una especie de voluntariado que tienda a implicar a los ciudadanos en su ciudad.
Distintos tipos de gestión están previstos para estos locales, según el tipo de ocupantes al que se destinen, de modo que los gastos de mantenimiento y limpieza de un área tan amplia no recaigan únicamente en el ayuntamiento. Además se intentará mantener todas las naves con usos, con el fin de evitar que éstas sean ocupadas por personas sin permiso. Por lo tanto, otros edificios se podrían ofrecer a empresas para su uso lucrativo en actividades públicas singulares que no compitan con otras existentes. En este caso se cobrará un alquiler suficiente para que el ayuntamiento pueda como mínimo hacerse cargo del mantenimiento de las naves y del área alrededor sin suponerle ningún coste.
Otra nave (o naves) se reservará para el establecimiento de artesanos, que podrán tener allí tanto sus talleres como un espacio para la venta, así que será un lugar visitable por la ciudadanía en general donde ver a estas personas trabajando y comprar sus obras. Se reservarán locales en la primera línea marítima para que puedan ir trasladando sus tiendas-taller los artesanos que lo deseen y así estar en un lugar que tendrá mucho tránsito peatonal, pero al mismo tiempo otorgándole un mayor atractivo.
Por último, también debe dedicarse alguna nave a vivero de empresas de base tecnológica, o startups orientadas al I+D+i en general. Se debe intentar aprovechar e impulsar la atracción del polo tecnológico que se creará en el área de la Palloza (PIIMP), y el nuevo centro de investigación asociado al Ecomuseo Verde de la Energía (EVE). Se tratará de espacios amplios y repartidos para las diferentes empresas emergentes que quieran implantarse, pero sin divisiones físicas entre ellas con el fin de promover un espíritu colaborativo que puede dar lugar a mejores ideas y productos. La selección de empresas se puede realizar en base a la potencialidad de su labor, valorando los contratos estables, o el ratio entre el número de empleados y la facturación, para así promover la contratación. Asimismo, también se reservarán oficinas en las zonas de nueva construcción para las empresas que logren abrirse camino y tengan un negocio ya establecido, pero manteniendo la misma filosofía de agrupar distintas compañías en un mismo edificio, con el fin de que puedan aprovechar las posibles sinergias.
La gestión de las naves destinadas a artesanía y nuevas empresas recaerá en los servicios municipales y los gastos se repartirán entre los distintos inquilinos de manera proporcional. La permanencia en este espacio no les supondrá ningún otro coste con el fin de incentivar su actividad.
Todas las naves, pero en especial estas últimas, precisan de vigilancia con el fin de evitar accesos no autorizados y actos de vandalismo. También será precisa la seguridad para los vehículos estacionados en los aparcamientos adyacentes (ver más adelante). Se contempla tanto la videovigilancia de la zona, como el traslado de la Jefatura de la Policía Local (total, o parcial por ampliación de instalaciones) a esta zona, inicialmente una de las naves más próximas al Muelle Petrolero y luego unas instalaciones construidas para ello. Este traslado podría permitir abrir el jardín en la calle Tui con el metrosidero centenario para disfrute de la ciudadanía.