11.3. Ecomuseo Verde de la Energía (EVE)

El almacén de carbón en forma de gran cúpula verde en el extremo este del muelle del Centenario, la Medusa, es el lugar ideal donde ubicar un museo científico interactivo sobre las energías renovables y ecológicas, el Ecomuseo Verde de la Energía (EVE). Una edificación creada para el almacenaje de carbón, el más antiguo combustible fósil que era empleado en las centrales térmicas para generar energía de manera no renovable y contaminante se transforma en un lugar de exhibición de las energías del futuro, renovables y no contaminantes.

Interior actual de la Medusa

El edificio consta de un área cubierta circular de 105 m de diámetro y 40 m de altura, con unos 10.000 m2 de superficie. Para su uso museístico tan sólo se deberían retirar los equipos mecánicos innecesarios, aunque con la posibilidad de mantener y aprovechar la máquina apiladora de carbón, y abrir el muro de contención de este mineral para permitir las vistas al mar. También se podría levantar alguna estructura en el interior para un mejor aprovechamiento del espacio.

Ejemplo de estructura exenta en el interior de la Biosfera de la Exposición Universal de Montreal

EVE es un complejo único que aúna divulgación científica y concienciación ambiental con la obtención de energías sostenibles y el atractivo turístico. Se accede al museo a través de un dique de nueva creación (Dique “Alexander von Humboldt”) desde el muelle de San Diego, sobre el que se exhiben aerogeneradores en funcionamiento. Mientras, en la parte inferior unas turbinas de energía mareomotriz operan con el agua que entra y sale del lago artificial con las mareas (más de 200.000 m3 cada 6 horas), y en un entorno urbanizado, por lo que se evita el impacto ambiental que generan este tipo de plantas en áreas naturales. La entrada sur a la cúpula a través de una estructura recubierta de colectores solares y paneles fotovoltaicos da paso al inmenso espacio central del museo. Una estructura exenta de varias plantas permite la creación de distintas salas museísticas, manteniendo siempre la visión de la cúpula. Es un edificio muy amplio, adecuado para exponer piezas de gran tamaño; a continuación se proponen algunas posibilidades.

Molino de Santa Margarita. Fuente Coruña Turismo

La presencia de molinos de viento en Coruña está documentada desde el siglo XVI. Actualmente sólo uno de ellos pervive en la ciudad, situado en el estanque del parque de Santa Margarita. En 1984 otro antiguo molino de viento, el de A Gramela, fue desmontado y sus piedras descansan en los almacenes municipales. Si bien se ha planteado su reconstrucción en diversos puntos del Agra del Orzán, no resulta posible su instalación en su ubicación original. Por ello, quizá su mejor destino sea convertirse en pieza de museo, en donde al exterior pétreo original se añadirían una nueva techumbre, las aspas de madera y todo el mecanismo interior, reconstruidos con la mayor fidelidad posible para así poder mostrar el funcionamiento de estas máquinas ecológicas de otra época. Este uso no sería factible en un espacio público, abierto, sin la debida protección que otorga el recinto de un museo.

Transporte de una gran pala de aerogenerador de casi 90 m de longitud. Fuente LM Wind Power

La magnitud de las enormes palas de los rotores de aerogeneradores actuales habitualmente pasa desapercibida a causa de la distancia. Poder admirar estos elementos de cerca y en un espacio cerrado, resulta realmente sorprendente. También impresiona descubrir el tamaño de las turbinas hidráulicas empleadas en centrales hidroeléctricas. Apreciar una turbina retirada y sustituida de una presa, con la explicación de su operación, las partes que la constituyen, etc, constituye un interesante espectáculo educativo.

El canal que discurre a través del corredor peatonal y alimenta el lago del Parque Central, continúa después a lo largo del nuevo dique hasta el EVE. Este pequeño curso de agua no sólo indica la ruta a seguir para llegar al museo, sino que también aporta el agua necesaria para mover un antiguo molino y un batán reconstruidos (o una recreación de los mismos) que formarán parte de la exposición.

Uno de los batanes del conjunto de Mosquetín en Vimianzo. Fuente Javier Pais

Se podría disponer un sistema de captación de calor del subsuelo, para así explicar los fundamentos del aprovechamiento de la energía geotérmica. Igualmente es posible la instalación de grandes espejos en el entorno de la cúpula, dirigiendo la radiación solar hacia un captador situado en una torre central que calienta agua en el interior del EVE, operando como una pequeña central térmica solar. Esta torre sirve también como base de la Antena Meteorológica.

Si bien las aguas protegidas de un puerto no son el lugar más adecuado para emplear sistemas de energía undimotriz, sí se pueden exhibir y explicar estos dispositivos en el interior del museo. Resultaría de interés lograr la cesión de alguna de las boyas experimentales que se prueban en el Puerto Exterior de Punta Langosteira una vez se completen los experimentos. También se puede incluir un área sobre baterías y dispositivos para el almacenamiento de energía, uno de los campos de I+D+i con mayor interés por parte de compañías tecnológicas, automovilísticas, etc.

El museo se plantea de manera interactiva, organizado en módulos que ilustran a varios niveles (desde explicaciones divulgativas muy visuales para escolares, hasta datos mucho más técnicos) el funcionamiento de los distintos sistemas de obtención de energías renovables y su evolución a lo largo de la historia. Otros contenidos del edificio acercarán a los visitantes a distintos conceptos ecológicos, como la reducción de consumo energético, la protección del medio ambiente, la contaminación marítima, las emisiones de gases de efecto invernadero y el cambio climático.

El propio museo debe ser un ejemplo ecoeficiente y sostenible. Además de ser totalmente autónomo desde un punto de vista energético, podría también suministrar los excedentes de energía a la ciudad (alumbrado público, etc), permitiendo recuperar parte de la inversión en su creación. Además, asociado al EVE y dentro del mismo recinto es posible crear un centro de investigación en energías renovables y baterías. Este organismo debería tener algún tipo de convenio con la Autoridad Portuaria de A Coruña para emplear el Puerto Exterior como banco de pruebas para prototipos de energía eólica (convencional y offshore) y dispositivos de energía undimotriz, como ya se está haciendo. Al igual que en el PIIMP, se propone que los grupos de investigación que trabajen en el museo presenten sus investigaciones y resultados de manera divulgativa en alguna zona dedicada a ello.

La boya Gelula para la generación de energía undimotriz, diseñada por investigadores vigueses, ha sido instalada recientemente en aguas del Puerto Exterior de A Coruña. Fuente Faro de Vigo

Aparte del contenido, también es posible intervenir sobre el exterior, potenciando su atractivo visual y aprovechando su situación central en la bahía portuaria. Podemos desarrollarlo de dos formas distintas y compatibles entre sí. Realzar su imagen nocturna con una iluminación espectacular y cargada de simbolismo. La cúpula se ilumina mediante luminarias led situadas en la estructura y enfocadas hacia el suelo para reducir la contaminación lumínica, resaltando su color verde. Por otro lado desde el interior se ilumina el perímetro inferior con una luz roja palpitante, recreando las brasas del fuego o una gran fragua. Con este aspecto de gigantesco monstruo marino, la energía verde del futuro se representa sobre los combustibles fósiles ardiendo que están llamados a convertirse en pasado, superados por alternativas más sostenibles. La otra opción es la Antena Meteorológica, descrita más adelante.

El EVE sería el primer museo de este tipo en España (sólo existen pequeños centros o aulas de interpretación) y se podría incorporar a la red formada por los Museos Científicos Coruñeses y el Muncyt. El coste de la creación de EVE no debería ser muy elevado, ya que muchas de las piezas se podrían conseguir de las que se retiran para sustitución, y la colección se puede ir ampliando a lo largo del tiempo para evitar una inversión inicial muy cuantiosa. Posiblemente sería viable lograr el patrocinio de una compañía eléctrica, tan necesitadas de mejorar su imagen ante la sociedad. Además, la producción de energía en pleno centro de la ciudad, aunque sea a pequeña escala, convertiría a A Coruña en un ejemplo de sostenibilidad y preocupación por el medio ambiente.

11.4. Museo Ártabro de la Navegación (MAN)

Porto Aberto supone la mayor transformación de A Coruña en el último siglo. Terrenos portuarios degradados dejan paso a un nuevo barrio y la ciudad pierde una parte de su pasado en un área que surgió por la necesidad de crecimiento del puerto. Con el fin de mantener viva la esencia marinera de A Coruña y rememorar la historia náutica del Golfo Ártabro nace el Museo Ártabro de la Navegación, MAN.

Numerosos museos marítimos se han abierto en los últimos años en España, pero el MAN no es un museo como los demás. Su carácter diferencial reside en que el continente es un elemento fundamental del centro; continente y contenido se funden para crear un museo muy especial. Diversos buques atracados a lo largo del pantalán petrolero de Repsol se convierten en la sede del MAN. Este espacio, que quedará sin uso tras el traslado del tráfico de hidrocarburos a Punta Langosteira mantendrá la imagen tradicional de los grandes barcos en las proximidades del área urbana, pero en una ubicación que permitirá mantener el borde litoral libre de altos buques que hagan de barrera visual desde el nuevo paseo marítimo.

Petroleros atracados en los pantalanes petroleros 3 y 4 de Repsol

Una combinación de barcos de distintas épocas y diferentes usos, como un antiguo velero construido hace un siglo, un trasatlántico clásico de los años 50, la edad de oro del tráfico transoceánico de pasajeros, un granelero de finales del siglo XX, o buques de uso especial (oceanográfico, draga, pesquero de altura, anticontaminación, salvamento marítimo, etc). Son naves muy diferentes, pero todas presentan un enorme atractivo. Además, la mayoría de los barcos que se podrían adquirir ya han cumplido su período de vida útil y salen al mercado a precios económicos, pero resultan igualmente válidos para el museo tras una reforma para mejorar la accesibilidad y seguridad de los visitantes.

Pero estos barcos serán también la sede física del museo, donde se expondrá la historia y la técnica de la navegación en su interior, desde arcaicas canoas polinésicas a modernos kayaks, los gigantes superpetroleros, o transportes tan especiales como hidroalas, submarinos, hovercrafts e hidrodeslizadores. También se explicará la importancia de la cartografía, las señales marítimas y el desarrollo de modernos sistemas de posicionamiento. Apartados sobre la Torre de Hércules, la labor de la Torre de Control Marítimo o el dispositivo de separación de tráfico de Fisterra también tienen aquí cabida, al igual que exposiciones sobre puertos, diques y grandes obras marítimas.

Bodega de un gran petrolero

Las grandes bodegas de un mercante permiten exhibir piezas de gran tamaño, incluso pequeños barcos como pesqueros, remolcadores, yates o barcos de salvamento marítimo y de aduanas. Se pueden incluso mostrar pateras incautadas para concienciar a la población sobre el drama humanitario que tiene lugar en las costas del Mediterráneo. En un crucero es sencillo crear terrazas exteriores, cafetería, restaurante y auditorio del MAN, y resultaría muy interesante reservar una parte del barco para crear un albergue, ya que no existe ninguno en la ciudad. Igualmente resulta factible el empleo de los camarotes de un gran buque mercante o petrolero como alojamiento turístico. La concesión de algunos de estos espacios ayudaría a costear los gastos del museo.

Crucero clásico de 1965 y 118 m de eslora actualmente en venta por 1,5 millones de dólares. Fuente: Moreboats

Un gran porcentaje de coruñeses, y de los turistas que nos visitan, ha subido alguna vez a los antiguos veleros que cada cierto tiempo recalan en nuestro puerto. No tanta gente ha podido disfrutar de un trayecto en crucero o ferry, y ciertamente sin poder conocer el puente de mando o la sala de máquinas. Son ya muy pocos quienes han pisado la cubierta de un gran mercante, y menos aún los que han podido entrar dentro de sus enormes bodegas. Una visita al MAN será toda una experiencia.

La historia del puerto de A Coruña debe contar con un lugar propio en el MAN. Allí se recogen los hitos del puerto desde la antigüedad, como son haber recibido la Piedra del Destino, conocer a Julio César, la construcción de la Torre de Hércules, haber embarcado a Carlos I para navegar para ser coronado emperador, o ser testigo de la partida de la primera expedición de Alexander von Humboldt y de la Real Expedición Filantrópica de la Vacuna. Una sociedad madura y avanzada cuida y respeta su pasado. Este museo es un lugar para el recuerdo, a través de los barcos atracados en aguas de la bahía y las exposiciones en su interior, de lo que ha supuesto el puerto para la ciudad. El MAN puede comenzar su andadura de manera modesta con un único buque y una adaptación del pantalán petrolero para crear un acceso controlado. A lo largo de los años se puede ir mejorando la exhibición así como la colección de barcos, ampliando de esta forma la sede del centro. La ubicación del museo en este pantalán es muy adecuada pero, si en un futuro resultase aconsejable, su traslado sería sencillo. En caso de desafectación del Muelle del Centenario, podría mudarse a esos terrenos, ya sea un traslado completo o una ampliación de las instalaciones manteniendo ambos espacios. Una ventaja de este cambio sería la mayor cercanía al centro de A Coruña, y también sería un lugar más favorable para la reconversión de un trasatlántico en hotel.